Hay veces en las que dependes de factores que hacen que la foto que quieres sea un poco más complicada de conseguir.
No me suele gustar depender tanto de variables que no estén en mi mano pero cuando tu estudio es así de grande y las luces las ponen los astros, no queda otra que resignarse e insistir.
Hay que reconocer que tiene su gracia. La emoción de saber que una situación concreta sólo se da una vez al año, durante unos minutos...
Sólo por eso merece la pena ir a verlo.
En el 2014 la luz fue incluso más especial pero el hecho de no conocer bien el lugar me jugó una mala pasada y llegué tan justo que apenas pude hacer algo.
Este año ya lo tenía casi todo atado. Volvió a caer en fin de semana y parecía que el cielo se presentaba limpio así que volví a plantarme en aquel mismo lugar, exactamente un año después. Con una extraña sensación parecida al déjà vu recorriéndome el cuerpo. :)
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| 5D MII, 70-200, f8, 8", ISO320. Trípode y disparador. Dos fotos horizontales unidas. Pinchad la imagen para verla mejor. |
Agur!!!






